miércoles, 11 de julio de 2007

De nombres y patrocinios

Con esto de la Copa América, mi amigo Inti publicó una foto en Flickr del Estadio Metropolítano de Lara, en las afueras de Barquisimeto. En la foto propone, de manera jocosa, un nuevo nombre para este campo de futbol: el Old Guaro Trafford Cocuy Stadium. De inmediato le dije que faltaba el nombre del patrocinante, como buen estadio moderno que se precie: Old Guaro Trafford "Cocuy Jirajara" Stadium.

Por supuesto, a este primer nombre le salieron dos más, casi automáticamente:

Mérida: Stadio Delle Andi "Motatán"
Maracaibo: Sun Devil "Catira Regional Light" Stadium

Se les ocurre algún otro?

domingo, 8 de julio de 2007

Respuestas

Me fué inevitable no publicar esto. Sobran las palabras, literalmente hablando...









viernes, 6 de julio de 2007

Los tiempos modernos (III)

Siguiendo con este tema que inicié, y que anuncié que iría presentando a medida que fuera recordando, quise tocar lo referente al avance de las telecomunicaciones que yo viví desde los años 70 a los tiempos actuales. Específicamente tocaré lo referente a los teléfonos.

De pequeño, recuerdo el teléfono gris, con el circulo rojo, donde estaba el disco que utilizábamos para marcar los teléfonos a los cuales se quería llamar. Pensando ahorita, no recuerdo en esa época haber visto teléfonos públicos. Quizás es que la época era otra (obviamente) y uno nunca necesitaba llamar a nadie por ahi por la calle. A veces me pregunto como era que vivíamos tan tranquilos. Recuerdo que mi papá salía a trabajar, y sabíamos de él o bien porque llegaba a mediodía, o porque lo llamábamos a su oficina, lo cual era muy, MUY raro. La gente salía, y nadie sabía nada de lo que hacían, dónde andaban, cuándo regresaban, si estaban bien o mal, sino hasta que se les volvía a ver. Una consecuencia directa de eso era que había muchas cosas que contar al verse. Eran horas que se pasaban "incomunicados" de sus seres queridos, amigos, compañeros de trabajo o jefes. Si se pedía permiso, no se podía saber nada del empleado hasta el momento en que regresaba. Uno mismo se iba para la escuela, y no sabían nada de uno sino hasta que regresaba. Definitivamente eran otras épocas, y para mi, de más calidad que las actuales.

Recuerdo claramente que un día, mi papá anunció nuestro viaje a Miami. Eso fué antes del viernes negro (agosto del 82). En vista de nuestro viaje, fueron muchos los encargos que nos hicieron. Recuerdo claramente que un amigo de mi papá le pidió que le trajera un teléfono inalámbrico. Entre las muchas cosas que hicimos estando en Miami, fué ir a una tienda (quizás una radioshack), a buscar, entre otras cosas (inútiles la mayoría, especialmente hoy en día), el teléfono inalámbrico. Recuerdo que habían muchos modelos, aunque no recuerdo los tipos. Lo que si recuerdo es el modelo que compró mi papá para su amigo. Un teléfono que parecía más bien un radio; era grande, muy grande; blanco, traía un estuche de cuero negro horrible, y una antena telescópica como de 2 metros al extenderla toda. Aparte de eso, traía como 4 antenas que eran para colocar por fuera de la casa, y que se conectaban a la base, que permitían que se tuviese cobertura no se cuantos kilómetros a la redonda. La idea del teléfono era ser algo similar a lo que hoy en día son los teléfonos celulares. Mi papá se lo trajo a su amigo, quien por supuesto lo rechazó, para deleite de mi papá, porque era una aparato realmente grande y muy poco práctico. Nosotros lo instalamos y lo utilizamos con mucho orgullo, aunque las antenas externas quedaron solo para ser utilizadas como espadas laser (imitando a las de la guerra de las galaxias, ya que estaba saliendo la película "el imperio contraataca"), para luego desaparecer en medio de las montañas de cosasinútiles.com que teníamos, y que terminaban en un camión de basura en alguna época del año en que mi mamá se arrechaba.Lo importante de este recuerdo es cómo, en aquellos días (como dicen en la biblia cuando se refieren a los tiempos de Jesús), no existían los teléfonos inalámbricos, aparatos que hoy en día son de uso común, aunque no todo el mundo tiene uno (quizás por razones técnicas, mas no económicas).

A partir de esos días comenzó el desastre que nos ha conducido al ritmo que llevamos hoy en día. Comenzaron a utilizarse (al menos yo) los teléfonos monederos. Luego vinieron los tarjeteros, hasta los que tenemos hoy en día. Y entonces aparecieron los teléfonos celulares. Recuerdo como si fuese ayer el primer teléfono celular que llegó a la casa. En realidad llegaron 2. Uno era un motorola, de los que llamaban "bloque", y otro que era el de lujo.



Yo mataba por cargar esos teléfonos, pero debido a lo caro (realmente caro) que era utilizarlo, me prohibieron terminantemente hacerlo. Pero la suerte me acompañó, y cuando me fuí a estudiar a mérida, le dieron a mi tía, con quien vivía, uno de los teléfonos (el de lujo), por lo cual yo hice todo lo posible por convencerla de cargarlo, hasta que lo logré.





No fué tan difícil, ya que era realmente estrambótico cargar un teléfono, y por lo caro que era llamar a uno, practicamente nadie lo hacía por esos días (hoy en día es estrambótico no cargar un teléfono, aunque sigue siendo muy caro llamar a uno). Recuerdo que por esos días fuimos un día a casa de Igor. estaban sus hermanas reunidas con unos amigos, y de nuestro lado recuerdo que estábamos Igor, Julio y yo (no recuerdo si habia alguien mas, quizas y muy seguramente Héctor), y yo me puse a llamar a la casa de Igor con mi celular, y cuando la hermana de Igor atendía, yo colgaba. Con eso nos divertimos un buen rato hasta que me descubrieron, y me hicieron objeto de muy malas miradas.Pues bueno, en esos días antes de los celulares, regresando a lo que indiqué al comienzo, éramos muy felices. Nadie podía conseguirlo a uno. No había desespero por un enchufe o un cargador, como sucede hoy en día, que parece que alguien fuese a morir cuando se escucha la señal del teléfono que está bajo de batería. De hecho, con los primeros teléfonos el talón de aquiles era la pila; no eran "inteligentes", si no se descargaban totalmente antes de cargarlas, se reducía drásticamente la duración de las mismas, por lo cual la competencia, después de tener el último teléfono, era tener el mejor cargador. Los mejores eran los que descargaban la pila antes de cargarla, pero eran muy caros. Tener un celular era realmente un lujo. No existía el prepago, de manera que el celular era un lujo solo para aquellos que tenían una tarjeta de crédito, con límite suficiente para cubrir las altísimas tarifas que cobraba, en esa época, solo telcel.

Hoy en día hago el ejercicio de ver como sería mi vida sin celular: podría andar por la calle sin necesidad de que me llamen para preguntarme donde estoy; tendría mucho mas que conversar con la gente cuando la veo, ya que por lo general, cuando a uno le pasa algo importante, lo primero que hace es llamar a alguien (o a varios) para contarles, quedando para el momento del encuentro personal, la frase "ajá, y entonces que fué lo que te pasó que me contaste por teléfono?", lo cual, a mi gusto, le quita lo romántico a la conversación, y mata definitivamente la emoción del relato de un buen cuento. Si pido permiso en el trabajo, no me llamarían para saber donde estoy, que estoy haciendo, o si puedo regresar antes de lo que había dicho. Las vacaciones serían realmente vacaciones. Y finalmente, no tendría que contestar el teléfono a juro, por temor a que quien me llama me esté observando... definitivamente, sería MUY feliz, aunque no me quejo de las ventajas de poder tenerlo. Uno de los teléfonos que marcó mi vida fué el motorola starTAC. recuerdo que cuando compré el primero, en octubre de 1998, lo primero que leí en el manual fué un párrafo que decía algo así: "usted tiene en su mano la pieza tecnológica más avanzada del género humano...". No era exactamente así, pero es lo que me hizo sentir. Luego de ese equipo tuve otros modelos de starTAC, hasta que desaparecieron. Hoy en día tengo un smartphone, que me permite estar conectado en todo momento a Internet, que es otro tema que tocaré en otra entrega, ya que también he vivido muchos cambios desde que me conecté por primera vez hasta ahora, que lo hago desde mi teléfono celular.


Beam me up, scotie!

domingo, 1 de julio de 2007

Los dragones existen

Durante 11 días tuve hospedado a un dragón en mi casa. La mayor parte del tiempo se la pasaba dormitando sobre su cama de tesoros (suelen llevar consigo un poco cuando salen de vacaciones). Eso si, mientras está reposando, un dragón siempre está filosofando en su gutural lengua. La siguiente es una grabación de su disertaciones sobre el diario renacimiento del Jepri, algo que había observado en su reciente viaje a Egipto:



Lo escuchado son, en realidad, los ronquidos de mi "querido" cuñado Carlos, que durante esos 11 días se dedicó a amargarme el sueño. Lo peor, es que su esposa dormía a su lado con el sueño de los justos. Increible.

sábado, 30 de junio de 2007

Los Tiempos Modernos (II)


Viendo el juego de Fútbol de Venezuela contra Perú, recordé los tiempos en que la televisión era muy, pero muy distinta a la de hoy en día.

Recuerdo que en el año 76/77 (mi mente no llega tan lejos), vivíamos en Mérida. Por esos días, con 6/7 años de edad, pasaba la mayor parte del tiempo, cuando no estaba en clases, fuera de la casa, jugando. Un día típico de semana comenzaba, a las 6 de la mañana, con el himno nacional, y en esos días, el himno de radio caracas televisión. Pero para conseguir eso había que ser muy exacto con la hora, ya que antes de esa hora, solo se podía ver un arcoiris en tonos de grises, y un pitido, quizás en tono de FA. Pero por aquellos días (y ya suena como la biblia cuando habla de Jesús), no sabía que esas barras representaban colores. NO, la televisión era en BLANCO Y NEGRO. En la sala de la casa había un televisor ZENITH, de 19 pulgadas, de lo último por aquellos días, en el cual veía el chavo, ultraman, el robot gigante, popy y cepillín, todo esto en el horario de niños (alrededor de las 6 o 7 de la noche). Luego de eso, venían los programas de opinión, de noticias, quizás las novelas (aunque no recuerdo mucho de eso), pero lo que si recuerdo es que a las 9 venían las series que siempre quería ver: SWAT, los angeles de charlie y otros más. A mi particularmente me acostaban siempre temprano, de manera que no veía mucho, solo uno que otro viernes, ya que el sabado no tenia que ir a la escuela. Lo cierto del caso es que, aunque no se pueda creer, en aquellos días la televisión era en blanco y negro. Por supuesto que ya hablar de un BETAMAX era todo un lujo, y ni hablar (NI PENSAR) en televisión por cable ni nada de eso. Vivíamos con los canales de señal abierta, que en esos días nadie sabía que se llamaba así, ya que era la única que existía (y que hoy en día se vuelve a conocer el término pero por razones que no vienen al caso en este post), que en mi memoria eran: radio caracas televisión, venevisión y venezolana de televisión. No había mas opciones, de manera que los televisores tenian los canales desde el 2 hasta el 9 u 11. Nada que ver con un control remoto. No se sabía que era eso hasta donde yo recuerdo.

Luego, mi familia se mudó a trujillo. Allí había solo dos sitios donde vendían equipos electrónicos. recuerdo claramente el día en que fuimos a comprar el primer televisor a color que vi en mi vida. Sólo habían 2 en una sola de las tiendas. también eran marca ZENITH, uno con control remoto y otro sin él. Mi papá sólo pudo comprar el que no tenía control remoto, lamentablemente no recuerdo el precio pero se podrán imaginar el mismo... Nos fuimos a la casa, pero aún no había señal a color. En el año 1979, durante el gobierno de Luis Herrera Campíns se decretó el uso del color en televisión. Mayor emoción, todos reunidos viendo por primera vez la televisión a color. Por fin entendí que las barras verticales que siempre veía después de las 12 y antes de las 6 eran de colores, y todo comenzó a cobrar sentido. Luego de eso, un día, llegó mi papá con un BETAMAX. Comenzó la época de ver películas en casa. Al comienzo mi papá sólo podía comprar las películas a personas que las tarían por encargo, luego, a alguien se le ocurrió la idea de comprarlas y alquilarlas, y lo demás es historia conocida. Recuerdo que el betamax nuestro tenía lo que podría llamarse un control remoto, que era un aparatico con un cable como de 2 kilómetros, con el cual se podía arrancar, detener, retroceder y/o adelantar la película. Luego salió el VHS, del cual tuvimos tiempo después.

Muchos años después me fuí a estudiar a Mérida, y en casa de mi tía, decidieron comprar una parabólica, de manera de poder ver los canales extranjeros. Había comenzado la época de las parabólicas. Los canales no tenían subtítulos, y lo que se hacía era programar los televisores que traían closed caption, que tampoco eran todos, sino sólo aquellos más modernos. Luego fué que las grandes empresas de satélite (hoy en día se llaman de cable) decidieron abrir señales con subtítulos para latinoamérica. Por aquellos días comenzaba MTV, que luego llegó a lo que conocemos como MTVLA. Luego, las parabólicas pasaron a ser muestras de arte antiguo en las casas y edificios del país, ya que surgía la televisión por cable. De ahpi en adelante, pues han ido surgiendo nuevas tecnologías, como HDTV, y otras muchas que no es mi idea reseñar.


Así es como me he permitido dar un paseo por lo que ha sido mi andar histórico por los cambios en cuanto a la televisión y el video se refiere. En este capítulo falta mencionar lo referente a las consolas de juego, que por supuesto surgieron y se hicieron mas famosas con la televisión a color, aunque yo pude jugar alguno que otro juego en blanco y negro. Pero tratar ese tema requiere un escrito exclusivo, así que será para después.

viernes, 29 de junio de 2007

JFK

"Those who make peaceful revolution impossible will make violent revolution inevitable."
John F. Kennedy, 1962.















iGor pensando con voz interior: -Retórica o no, aún suena vigente.-

Hector Nº 1!!!

El famoso jugador venezolano de baloncesto Hector Lira, ha resultado seleccionado en el primer lugar del draft de la NBA de 2007. Hector se ha hecho acreedor de un contrato garantizado de unos cuantos milloncejos de billeticos verdes de esos que están altamente controlados en nuestro país. Espero que no se olvide de los panas y nos brinde unas cervecitas de vez en cuando. En la foto, y con cara de pánfilo millonario, nuestro pana Hector, posa para su nuevo equipo. Suerte en el norte. He oído que los comunistas millonarios no son tan mal recibidos. Bueno, en general todos los millonarios son bien recibidos en la tierra de la oportunidad.