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domingo, 15 de julio de 2007

Los Tiempos Modernos (IV)

Con muchos buenos recuerdos traidos a mi mente, sigo con el tema de los avances tecnológicos que he ido viviendo. En esta oportunidad me referiré a las computadoras que he tenido la oportunidad de operar a lo largo de mis dias de vida.

Aún recuerdo la primera computadora que tuve. Bueno, realmente no llegué "tener" computadoras sino hasta que llegué a la universidad. Lo que sucedía era que mi papá, un fanático de comprar lo que le ofrecen como "lo último en tecnología", terminaba, junto conmigo, viendo como hacer funcionar cada uno de esos "gadgets" que compraba. Así, a comienzos de los 80's, llegó a la casa la Sinclair ZX81. Por esos días estabamos enfiebrados con el ATARI, y recuerdo que utilizaba el mismo adaptador del atari para conectar la ZX81. Venía en un kit bien completo: una impresorita térmica, y un módulo de memoria de nada más y nada menos que 64K. Al menos donde nosotros vivíamos, era algo tan avanzado en aquellos días, que ni siquiera se podía hablar de su existencia, porque la gente no sabía de que rayos se les estaba hablando. En un mundo donde lo que mandaba eran las máquinas de escribir, y en los bancos se comunicaban con telex, hablar de una computadora era como hablar de Dios. Progresivamente fuí descubriendo como utilizar la ZX81, hasta que llegué a mi primer programa jamás escrito:

a=1

b=1

c=a+b



Era Basic, el lenguaje con el que comencé a programar (del cual no hablaré mucho en este post, ya que el tema será cubierto más adelante). Eran horas las que pasaba conectado a mi televisor de 13", blanco y negro, "programando". Leyendo el manual que traía la computadorita (era lo único que tenía, aún no estaba disponible Internet). Un buen día, no muy lejos del momento en que abrimos la caja por primera vez, pude imprimir en la pequeña impresora. Y eventualmente, logré hacer uso de la memoria, aunque realmente no la utilicé mucho.

Poco a poco mi papá fué olvidandose de la sinclair, y yo fuí haciéndome más y más experto. Recuerodo el día que pude utilizar, por primera vez, un televisor a color con la sinclair. Pues no pasó nada, ya que para aprovechar el color había que tener una Sinclair ZX Spectrum, con lo cual ya comenzaba, tal cual sucede hoy, que uno siempre estaba unos metros detrás de la cresta de la ola (aún por aquellos días).

El tiempo fué pasando. Quizás 2 o 3 años, cuando un buen día, mi papá apareció en la casa con lo que para mi era el último grito de la moda tecnológica. Claro, después de utilizar una computadora que tenía que conectar a un televisor, y que si no estaba enchufada no funcionaba, el ver una computadora PORTÁTIL era de verdad algo asombroso. El nuevo juguete era una EPSON PX8 GENEVA. que utilizaba un sistema operativo (cosa nueva para mi), que no era otro que el CP/M. No existían aún las unidades de disquette ni nada de eso, y lo que se hacía era tenerlo en un "ROM chip". De hecho, utilizaba 2 de estos chips, y uno de ellos (que trajo la computadora), era el wordstar. Tampoco voy a ahondar en lo que representó en mi vida (y en la de la humanidad) el wordstar, ya que lo haré eventualmente. La manera revolucionaria de almacenar información y compartirla era a través de una unidad de cinta miniatura, como la que usan los reporteros (o utilizaban). La verdad es que nunca tuvimos la oportunidad de compartir nada con nadie por ese método, pero era importante tenerlo en caso de necesitarlo. A pesar de que yo por esos días estaba en el liceo, no tenia mucho que pasar en la computadora. Sin embargo, una noche, en la que mi papá no estaba en la casa, se fué la luz, y yo aproveché para demostrarle a mi hermano y a mi mamá para que era buena esa computadora, y la saqué, y la prendí a pesar de que no había electricidad. No hice nada, repito, porque no tenía nada que hacer. Al día siguiente, cuando mi papá vió la computadora, me tocó un sermón memorable, ya que el teclado de la computadora estaba llena del producto de la fusión de la cera que compone la vela que tenia alumbrando en la mesa donde coloqué la computadora (lo que conocemos en venezuela como ESPERMA)...


Luego de esa computadora, llegó la que si me cambió la vida: la Apple IIc. Esta si fué una revolución personal. la aprendí a utilizar al dedillo. No programaba mucho (por no decir nada, pero le saqué el jugo. Pasaba todos mis trabajos. Tenía una impresora y todo, que se alimentaba con papel contínuo; y bueno, hasta un "joystick" tuve. Bueno, de hecho, aún tengo mi Apple IIc, aunque desde hace mucho no la prendo...


El siguiente paso (de mi papá), fué una macintosh 512. Esa realmente se adaptó a las necesidades de mi papá, pero para mi no fupe mas que un juguete, ya que la capacidad gráfica era insuperable (para su momento, y a pesar de ser blanco y negro, que comparado con el verde monocromático de la IIc...). Instalé muchos juegos, y fué la primera vez que utilicé un procesador de palabras tipo "word" (si es que no era el word mismo, creo que era wordperfect). Con eso se acabarían los comandos CTRL+, aunque me mantuve fiel a mi IIc, que ahora si era mia.

Luego, llegó el momento de irme a la Universidad. para ello, y en vista de que iba a estudiar Ingeniería de Sistemas, mi papá me regaló una PC, una 286, con monitor monocromático magenta, Disco Duro de 20 MB, y la exhorbitante cantidad de 64 MB de memoria RAM. Era lo último que había para el momento (septiembre 1987). Con esa computadora hice muchas, MUCHAS cosas, y aprendí muchas otras más. Pero ya esas historias forman parte de otro post, así que quien estpe interesado en conocer el resto de la historia, que continúe a la misma bati-hora, por el mismo bati-canal.